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En su colaboración en 1935 con las Misiones Pedagógicas, describe su sincero y fresco mirar a los pueblos en los que siempre se sintió identificado.
Misiones Pedagógicas:
He hecho una sola misión y ha sido por tierras, mejor dicho, por piedras salmantinas. Inolvidables para mí los espectáculos de los cuatro pueblos en que estuve y sus gentes de labor... Recuerdo sobre todo una mujer con cara de terreno labrantío...
Como el viaje fue por los finales de abril, salí a cuerpo limpio
para allá. El frío me cogió, y tuve que pedir auxilio a la capa del
alcalde en el primer pueblo, a la del maestro en el segundo, a la de un
labrador en el tercero y a la de otro en el cuarto.
Un suceso: el cura de Princones -casado por detrás de la iglesia-,
una cabeza de cerdo americano, rubio y rosa, se dirigió, con el
sagrario abierto y el cáliz en la espalda, al pueblo en plena misa del
domingo de Ascensión y clamó y trinó contra los ateos destructores de
la iglesia que habían llegado al pueblo, citando frases de la Biblia,
de los evangelios y suyas de los sermones. Los campesinos lo escucharon
severamente, algunos comulgaron, cantaron el Tedeum , y después nos
dijeron que el cura hacía negocio con la cera y las ermitas y que era
un tío putero. "Aquellos dos zagales son suyos y de la... - de dijo uno
señalándome dos rubiancos arrebatados, y añadió socarrón- : ¡Y quince o
veinte más que andan por ahí desperdigados!" Por la noche todo el
pueblo y gentes enteradas del caso de otros se agruparon alrededor
nuestro en la cuadra donde proyectamos cine y dijimos romances. Por
falta de espacio, la chiquillería admiró la cosa colgada de las vigas
como de las butifarras.
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