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Frente a información y homenajes
sesgados (mani-pulados, pues) a Antonio Machado con motivo del centenario de su
llegada a Castilla-León, promovidos por capitostes locales y regionales, queremos
rescatar lo que de él quieren ocultar, su dimensión humana, social y política; al
Machado republicano, ese gran hijo de “las
Españas” que lo fue no sólo por su calado cultural sino también, y sobre
todo, porque supo estar en difíciles momentos al lado de su pueblo.
Con este objetivo y el de
rendirle sencillo homenaje vamos a editar, de forma periódica a lo largo de
este 2007, fragmentos de su propia obra. Este es el primero, “El 14 de abril de 1931 en Segovia”,
publicado conmemorativamente en La Voz de España en abril de 1937.
* * *
"Fue un día
profundamente alegre —muchos que ya éramos viejos no recordábamos otro más
alegre—, un día maravilloso en que la naturaleza y la historia parecían
fundirse para vibrar juntas en el alma de los poetas y en los labios de los
niños.
Mi amigo Antonio Ballesteros y yo izamos en el Ayuntamiento
la bandera tricolor. Se cantó La Marsellesa; sonaron los compases del Himno de
Riego. La Internacional no había sonado todavía. Era muy legítimo nuestro
regocijo. La República había venido por sus cabales, de un modo perfecto, como
resultado de unas elecciones. Todo un régimen caía sin sangre, para asombro del
mundo. Ni siquiera el crimen profético de un loco, que hubiera eliminado a un
traidor [se
refiere a Lerroux], turbó la paz de
aquellas horas. La República salía de las urnas acabada y perfecta, como
Minerva de la cabeza de Júpiter.
Así recuerdo yo el 14 de abril de 1931.”
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