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La Iglesia sostiene que Educación para la Ciudadanía "es adoctrinamiento marxista soviético" | La Iglesia sostiene que Educación para la Ciudadanía "es adoctrinamiento marxista soviético" |
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| jueves, 26 de abril de 2007 | |
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La Iglesia es, sin duda, la avanzadilla de los sectores que están radicalmente en contra de la implantación de la nueva asignatura Educación para la ciudadanía. Así lo han plasmado a través de manifestaciones, comunicados oficiales de la Conferencia Episcopal Española (CEE) o bien a través de cartas pastorales. El penúltimo ejemplo de este instrumento ha sido la carta semanal que el arzobispo de Valencia, Agustín García-Gasco, ha publicado en Las Provincias, donde asegura que la polémica asignatura debería llamarse "ateísmo científico recordando las cátedras de adoctrinamiento marxista en la extinta Unión Soviética". El religioso, que repite con insistencia que la sustitución de Religión por Educación para la Ciudadanía responde a una ofensiva "laicista" contra "la moral", arremete contra "la insólita definición de matrimonio con exclusión de la diferencia entre varón y mujer; el apoyo a la llamada ideología de género , que busca vaciar de contenido la masculinidad y la feminidad; la ley del divorcio , que obscurece el sentido de la entrega personal en el matrimonio; la alarmante difusión del aborto; o la producción de seres humanos como material de investigación". Finalmente García-Gasco asegura que "el laicismo práctico es mentiroso, agresivo e intolerante. Todo vale para arrinconar al cristianismo: ridiculizarlo, manipularlo en los medios de comunicación social, anularlo o vaciarlo de contenido". Carta semanal del arzobispo Laicismo intoleranteLa pretensión de extender el ateísmo no se reduce a una discusión teórica. Cuando se quiere expulsar a Dios de la vida social se crean ídolos, auténticos tiranos que impiden o dificultan que las personas alcancen su madurez y su plenitud. La adoración del dinero, de la fama, del poder, del placer, de la tecnología son idolatrías actuales, a cuyo servicio se entregan personas y grupos sociales, incluso sin llegar a tener plena conciencia de ello. También existe un laicismo militante, que aspira a tener una clara incidencia en la vida diaria de las personas, tanto en los creyentes, como en los que han dejado de serlo. Los laicistas quieren configurar una sociedad enfrentada con los valores fundamentales de nuestra cultura. Sus objetivos son notorios: dejar sin raíces a instituciones fundamentales, como el matrimonio y la familia, diluir los fundamentos de la vida moral y situar a los cristianos en un mundo culturalmente extraño y hostil. Así lo hemos tenido que recordar los obispos españoles. El laicismo práctico está empeñado en negar la existencia de una ley natural, que conecta con el primigenio razonamiento moral de las personas que buscan hacer el bien y evitar el mal, que está fundada en la recta razón, y cuyo conocimiento ha sido posible gracias al patrimonio espiritual y moral históricamente acumulado por las sociedades. Quienes rechazan la ley natural quieren vender, como una conquista de la libertad, que nos situemos más allá del bien y del mal, que despreciemos la voz de la conciencia, que desistamos de cultivar las virtudes que sostienen el verdadero bien humano y que ponen dique al mal personal y social. La ley natural es reconocida por las grandes culturas de la humanidad. Quienes quieren obviar este gran edificio, propugnan una moral necesariamente a merced de quienes detentan el poder político en un determinado momento y de quienes cuentan con medios eficaces para generar opinión pública. El laicismo pretende desprestigiar a la Iglesia para acelerar la implantación del relativismo moral como única mentalidad compatible con la democracia. El laicismo no soporta que se denuncie su inconsistencia moral, su adulteración radical del sentido del bien humano. Busca que se identifique a los cristianos como fundamentalistas ignorantes y que se asocie al intelectual con el agnóstico. Para conseguir sus fines, el laicismo no duda en arremeter contra los derechos de los padres a que exista en la escuela pública un estudio libre de la religión católica, no duda en introducir con carácter obligatorio la Educación para la Ciudadanía, que en realidad debería llamarse ateísmo científico recordando las cátedras de adoctrinamiento marxista en la extinta Unión Soviética. Ningún poder político puede violentar las conciencias para que se asuman como moralmente rectas acciones que son abiertamente contrarias a la ley natural, como la insólita definición de matrimonio con exclusión de la diferencia entre varón y mujer; el apoyo a la llamada ideología de género , que busca vaciar de contenido la masculinidad y la feminidad; la ley del divorcio exprés, que obscurece el sentido de la entrega personal en el matrimonio; la alarmante difusión del aborto; o la producción de seres humanos como material de investigación. La ley del aborto se vendió como una ley para tres supuestos excepcionales y en realidad es un coladero que ha escandalizado a media Europa. Nos dijeron que la ley del divorcio iba a acabar con los asesinatos entre cónyuges, y la realidad no ha sido así. Es un auténtico escándalo el creciente número de mujeres que cada año son asesinadas en España por sus parejas sentimentales. Una cosa es lo que dicen y otra lo que hacen. El laicismo práctico es mentiroso, agresivo e intolerante. Todo vale para arrinconar al cristianismo: ridiculizarlo, manipularlo en los medios de comunicación social, anularlo o vaciarlo de contenido. Como tantas otras ideologías falsas, este laicismo está llamado a desaparecer porque ni hace justicia a la verdad ni a la libertad y dignidad de los seres humanos. Mientras esté siendo propugnado desde el poder, la Iglesia no puede dejar de denunciarlo y desenmascararlo por el bien real de las personas. Con mi bendición y afecto. |
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| No a la impunidad, rechazo total al acuerdo PSOE-IU |
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Ante la noticia de un acuerdo entre IU y el PSOE para mantener la legalidad de los tribunales franquistas y maquillar la supuesta ley de Memoria, la Plataforma de Ciudadanos por la República expone que hace suya la declaración realizada sobre este asunto por el equipo Nizkor y hace un llamamiento urgente a todas las fuerzas políticas y sociales y a todas a las asociaciones que trabajan en defensa de la memoria histórica democrática y antifascista para actuar de forma coordinada ante este nuevo intento de lavarle la cara a la dictadura franquista. Consideramos que este acuerdo parlamentario situa a Izquierda Unida fuera del campo republicano y denota la complicidad de su equipo dirigente actual con el régimen de la transición, el apoyo a la monarquía y e ocultamiento del pasado. Contra la impunidad del franquismo, por el respeto a las víctimas, por la dignidad democrática y por la IIIª república, UNIDAD Y FIRMEZA |
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