Las
Cortes Constituyentes declaran culpable de alta traición, como fórmula
jurídica que resume todos los delitos del acta acusatoria, al que fue
Rey de España, quien, ejercitando los poderes de su magistratura contra
la Constitución del Estado, ha cometido la más criminal violación del
orden jurídico de su país, y, en su consecuencia, el Tribunal soberano
de la nación declara solemnemente fuera de la ley a don Alfonso de
Borbón y Habsburgo Lorena. Privado de la paz jurídica, cualquier
ciudadano español podrá aprehender su persona si penetrase en el
territorio nacional.
Don
Alfonso de Borbón será degradado de todas sus dignidades, derechos y
títulos, que no podrá ostentar legalmente ni dentro ni fuera de España,
de los cuales el pueblo español, por boca de sus representantes
elegidos para votar las nuevas normas del Estado español, le declara
decaído, sin que pueda reivindicarlos jamás ni para él ni para sus
sucesores.
De todos los bienes, derechos y acciones de su propiedad que se
encuentren en el territorio nacional, se incautará, en su beneficio, el
Estado, que dispondrá el uso más conveniente que deba darles.
Esta sentencia, que aprueban las Cortes soberanas Constituyentes,
después de sancionada por el Gobierno provisional de la República, será
impresa y fijada en todos los Ayuntamientos de España y comunicada a
los representantes diplomáticos de todos los países, así como a la
Sociedad de las Naciones.